Hay bodas que se sienten como un abrazo. La de Arthur e Irene fue una de ellas.
Se casaron en la finca familiar de la familia de Irene, un rincón precioso en el corazón de Ourense, rodeado de naturaleza, historia y recuerdos compartidos. Desde el primer momento, todo respiraba cercanía y verdad. La ceremonia religiosa tuvo lugar en una pequeña igrexa cercana, sencilla y con una atmósfera íntima que encajaba perfectamente con ellos.
Los invitados llegaron desde distintos rincones de Europa: Bélgica, Inglaterra, Francia y por supuesto España. Era un verdadero cruce de culturas que se fundió con naturalidad en ese paisaje gallego que tan bien sabe acoger.
Después de la ceremonia, disfrutaron de un cóctel en el jardín, bajo el sol suave de la tarde, con música en directo que le dio un aire mágico al ambiente. El catering fue obra de A Feira Ourense, que ofreció una auténtica experiencia gallega: pulpo, empanadas, mariscos… No faltó detalle, y la comida fue, como siempre en Galicia, una forma más de celebrar.
El vídeo lo realizó mi compañero Rasmus, de rbdkmedia, con quien me encanta trabajar cuando los novios quieren un recuerdo audiovisual completo y de calidad. Compartimos visión, sensibilidad y el respeto por los momentos auténticos.
Fotografiar esta boda fue un regalo. Me siento muy afortunada de acompañar a parejas que celebran a su manera, en lugares con alma, y rodeados de las personas que realmente importan.
Si estás planeando tu boda en Galicia o en cualquier rincón especial de España o Europa y buscas una fotógrafa que capture tu historia con honestidad, sensibilidad y un enfoque documental, estaré encantada de conocerte. Trabajo con parejas de diferentes países que celebran bodas de destino, y me implico desde el primer momento para ayudarte a que todo fluya, estés donde estés.
Puedes escribirme desde la página de contacto o reservar una videollamada para que podamos charlar tranquilamente.
Porque cada boda es única, y me encantará contar la tuya.
